Otra vez, 3 de mayo




En casa, cuando hay que hacerlo, hablamos de los que se van al Cielo. Hablamos de las ovejas que se mueren porque están viejitas; de los perros que se van y que no vuelven; de las plantas que se marchitan porque no llueve (o porque llueve de más). Hablamos del abuelo Agustín, "que se llama como Agustín". Hace unos meses murieron unas gallinas y ahí también hablamos de muerte. Hay patos y pájaros que se van al Cielo y terneros que "se quedan dormidos". La llama, hace un tiempo, también partió con las gallinas, las ovejas, los terneros y el abuelo Agustín.


Ellas preguntan y se respondemos de la mejor manera para que ellas entiendan. Y entienden, doy fe. "Mamá, ¿tu papá es un ángel?", me preguntó hace unos meses Mila, que no llega a cumplir 4 años. Cada tanto, cuando se encuentra con alguna situación "de muerte" me vuelve a preguntar por él, "que se llama como el papá de SofiJuani". Hace unos días, volvió a hacerlo, pero quería saber más. "Pero, ¿dónde está, mamá?". En el Cielo, le dije.  "¿Cuándo se fue?". Cuando yo tenía 6 años,  le dije. "Ah. ¿Y yo dónde estaba?". En el Cielo, respondí. Y mientras seguíamos mirando La Cenicienta, como si se le hubiera prendido una lamparita, me dijo: "Pero, mamá, ¡entonces yo estuve con tu papá en el Cielo!". Tenés razón, le dije. "Pero no me acuerdo cómo era", decía mientras entrecerraba los ojos tratando de hacerse una imagen que no iba a llegar. Nunca lo había pensado así.



Bendita la manera que tienen los chicos para transformar las cosas inexplicables en imágenes tan simples. Bendito el Camino recorrido durante estos 29 años que pasaron desde un 3 de mayo de 1988. Ese repleto de banquinas y de atajos escondidos, de pozos con sorpresas y tranqueras por abrir, de llantas pinchadas y rescates que no llegan. Bendito ese Camino que se llenó de Vida y transformó lo Inexplicable en el día de Hoy.









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POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO
Porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

DETRÁS DEL LENTE

DETRÁS DEL LENTE
Todas las fotos que ven en mi blog las saco yo. Muchas las saqué con mi Cannon G10, máquina que amé y sigo amando, pero ¡ya llegó a su máximo de cliks! Me acompañó desde 2009 hasta el año pasado, que pidió un cambio. Viajó por Tailandia y por Chile; disfrutó de los mejores veranos en la playa en familia; fue testigo de nuestros miles de kilómetros en moto; nos acompañó bajando montañas de nieve; pudo ver cómo nuestra vida en el campo se fue transformando día a día; vio crecer a nuestros perros; retrató las primeras sonrisas de mis hijas. En 2015 pidió un cambio así que, por esas cosas que tiene el azar, Tere, mi íntima amiga, me vendió su Nikon 3500. Todavía no le tengo el aprecio que le tuve a la Cannon (siempre recomendaría esta máquina porque es semi profesional. Me sirvió mucho para vender fotos en las notas que me han publicado). Las demás fotos las saco (y saqué) con el Iphone 6.

ALGO DE MI

ALGO DE MI
Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con górilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 34 años y sigo usando All Stars.