Viajar ¿livianos?







Desde hace varios días que no hago más que acordarme del último viaje en moto que hicimos con Nico. Fue semanas antes de haberme quedado embarazada de Mila y, confieso, no pensé que iba a ser el último. ¡Qué lejos nos veo hoy, de poder viajar con esa liviandad sin tener a nadie que dependa de nosotros! Nos poníamos las camperas y los cascos, cargábamos las alforjas, y salíamos a andar. Con algún que otro camino de ruta  armado, que seguramente iba cambiando a medida que nos íbamos perdiendo entre montañas y rutas alternativas que invitaban a más. Frenábamos cuando queríamos, elegíamos comer sin mirar el reloj,  amanecíamos cuando el cuerpo lo pedía. Escribo esto y me río.



Pensar en un viaje así hoy es casi como creer en cuentos de hadas (aunque mis hijas piensen que sí creo en enanos y en Tinker Bells). Hoy el auto frena cuando una vomita o la otra quiere hacer pis; se come a las 12  (ni un minuto más) y el cuerpo amanece cuando ellas piden que así lo haga. Ni hablar de si nos perdemos o tardamos un poco más de lo previsto: ellas se cansan, la mamá colapsa, el viaje se torna insoportable. Intento pensar en armar una alforja hoy, y lo único que se me ocurre que podría entrar en esos escasos centímetros de tela, es mi neceser (con suerte).


Pero hoy estamos en este otro viaje. El de valijas pesadas y rutas armadas. El de despertadores sin agujas y sueños livianos. El de almuerzos sanos y vacaciones postergadas. El de adaptaciones a jardines y mañanas de Nesquik. (Y hago una pausa acá, porque mientras lo hago, en este bar del pueblo, se me acercaun señor y me dice: “¿Te puedo dar un consejo?”. Sí, le respondo. “No pienses nunca que el tiempo no pasa. Aprovechá a tus hijas porque mañana ya tienen 16 y esto no vuelve más”.)  Y pienso que ya volveremos a viajar livianos. Y allí, en esas rutas sin mapas, nos volveremos a acordar, una vez más, que el tiempo vuela, y que ellas crecen y que aquel fue el viaje más lindo que nos tocó emprender.



5 comentarios :

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  2. Me encantó! Sobre todo el ultimo párrafo!

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  3. Me encantó! Sobre todo el ultimo párrafo!

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  4. Vicky, genia!!!! Te felicito por este nuevo blog!!!! Por lo que leí esta vez tiene que ser la vencida no? Amo tus relatos, además de sentirme absolutamente identificada, Me da placer leerte y aunque no nos veamos en esta etapa de la vida, poder "seguirte" a través de estos inmejorables relatos me alegra muchísimo.

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POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO
Porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

DETRÁS DEL LENTE

DETRÁS DEL LENTE
Todas las fotos que ven en mi blog las saco yo. Muchas las saqué con mi Cannon G10, máquina que amé y sigo amando, pero ¡ya llegó a su máximo de cliks! Me acompañó desde 2009 hasta el año pasado, que pidió un cambio. Viajó por Tailandia y por Chile; disfrutó de los mejores veranos en la playa en familia; fue testigo de nuestros miles de kilómetros en moto; nos acompañó bajando montañas de nieve; pudo ver cómo nuestra vida en el campo se fue transformando día a día; vio crecer a nuestros perros; retrató las primeras sonrisas de mis hijas. En 2015 pidió un cambio así que, por esas cosas que tiene el azar, Tere, mi íntima amiga, me vendió su Nikon 3500. Todavía no le tengo el aprecio que le tuve a la Cannon (siempre recomendaría esta máquina porque es semi profesional. Me sirvió mucho para vender fotos en las notas que me han publicado). Las demás fotos las saco (y saqué) con el Iphone 6.

ALGO DE MI

ALGO DE MI
Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con górilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 34 años y sigo usando All Stars.