Un año acá




Un año atrás estaba sentada en la galería de casa y se me antojó empezar a escribir. Hace años, muchos, que escribo. Pero esa tarde,  a diferencia de todas las anteriores, abrí una cuenta en Blogger, elegí esa foto que ven ahí arriba, y me propuse contar cosas de todos los días. "Secretos", los llamé. Aquellos que siempre está bueno compartir y que dejan de serlo cuando lo hago. A la noche le conté a Nico que había empezado el blog que hace tiempo tenía en mente. Me preguntó sobre qué iba a escribir. "No sé, en realidad. Ni sé cuánto voy a durar", le dije".

No sabía para dónde iban a rumbear aquellos escritos ni quién los iba a leer. Lo mismo pienso en esta tarde de verano, sentada en la misma galería, pero esta vez con mis dos hijas jugando alrededor. Todavía dudo cada vez que escribo, cada vez que pongo algunas palabras en esta página en blanco que llega a lugares insospechados del mundo. Pero siempre terminan teniendo ecos desde algún lado que me empujan a seguir haciéndolo.


Un año atrás, también, nos sentábamos con Wonky a tirar en otra página en blanco, una en su propia computadora, lo que luego se transformó en nuestro primer libro, "Tejiendo infancia". Aquel que sigue trayendo tantas cosas lindas y en el que las dos logramos plasmar deseos de tantos años atrás.

2017 ya empezó hace unos meses. Dos, para ser exactos. Por mi parte, me estoy tomando mi tiempo para andar y desandar este nuevo año. Hay mil planes que piden concretarse, pero que también necesitan de mi tiempo (¡y que mis hijas arranquen el Jardín también!). Estoy contenta. Porque pasaron 12 meses y acá me siguen encontrando. Algunas semanas más, algunas semanas menos. Pero sigo acá. En pie. Pensando, a veces más a veces menos, qué puedo contarles. Mirando, siempre atenta, qué se puede transformar en una historia. Tratando de que mi propia experiencia, con tantos claroscuros y con tantas coincidencias con muchas de las personas que me leen, pueda iluminar, al menos un poquito, sus días. Gracias por la compañía y por empujarme a seguir escribiendo. Ojalá 2017 nos siga encontrando muchas más veces
en este mismo lugar.

¡Buen miércoles con sabor a lunes! Mañana prometo la receta de las medialunas de Jimena Monteverde.



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POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO
Porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

DETRÁS DEL LENTE

DETRÁS DEL LENTE
Todas las fotos que ven en mi blog las saco yo. Muchas las saqué con mi Cannon G10, máquina que amé y sigo amando, pero ¡ya llegó a su máximo de cliks! Me acompañó desde 2009 hasta el año pasado, que pidió un cambio. Viajó por Tailandia y por Chile; disfrutó de los mejores veranos en la playa en familia; fue testigo de nuestros miles de kilómetros en moto; nos acompañó bajando montañas de nieve; pudo ver cómo nuestra vida en el campo se fue transformando día a día; vio crecer a nuestros perros; retrató las primeras sonrisas de mis hijas. En 2015 pidió un cambio así que, por esas cosas que tiene el azar, Tere, mi íntima amiga, me vendió su Nikon 3500. Todavía no le tengo el aprecio que le tuve a la Cannon (siempre recomendaría esta máquina porque es semi profesional. Me sirvió mucho para vender fotos en las notas que me han publicado). Las demás fotos las saco (y saqué) con el Iphone 6.

ALGO DE MI

ALGO DE MI
Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con górilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 34 años y sigo usando All Stars.