Ordenar la tierra



El sábado pasado, después de algunos días ausente en casa, retomé mi trabajo en la huerta. Lo tenía pendiente hace tiempo y se alinearon los astros (y las chicas) para que pudiera empezar a prepararla para la llegada de la primavera. Esa noche me propuse hacerme acordar cada tanto que trabajar con tierra   me hace bien. Me podría pasar el día entero ahí adentro. Se me ocurren mil ideas, bajo cientos de cambios y lo mejor de todo es que ahora también lo puedo compartir con las dos chiquitas.Es que finalmente Tania aprendió a caminar por los caminitos que armé y no más por los canteros. (Aunque cada tanto su idea sea básicamente sentarse arriba de las acelgas  crecidas).

Cuando volvimos de Bariloche encontré este súper coliflor que transformé en sopa, mezclado con cebolla y leche (otro día paso la receta)

Así están mi habas hoy. El año pasado se me pasaron de agua y no lograron crecer.

Me encanta la flor de la rúcula. Voy usando algunas de sus hojas que ya están un poco amargas, y en unas semanas ya va a aparecer la vaina con las semillas que las voy a dejar que se sequen y caigan solas.

Hace unos meses tapé el compost que me tomó un tiempo largo en hacer. También lo abrí el sábado. Nunca pensé que un pedazo de tierra fría y negra llena de lombrices me iban a poner de tan buen humor. Mila agarró su pala del arenero, y empezó a sacar manojos de estas señoritas tan preciadas en mi huerta. Decidí empezar a mover partes que en estos meses estuvieron cubiertas de hojas y de pastos secos, para descubrir que ahí también había mucha vida debajo. ¡Bendita la Humedad, las lombrices y  rebrotes que salieron en estos meses de frío!

En el medio hay lechuga morada y atrás, acelgas.

A las chicas les encanta buscar zanahorias. Mila saber perfecto dónde están.

Estas son flores de mostaza. La hoja quedó súper amarga, pero me encantan esas flores. Como la rúcula, está empezando a sacar una vaina de donde voy a sacar las próximas semillas. Atraen muchas abejas, ideal para la polinización en la huerta.


Fui al vivero y compré flores, aromáticas y mil semillas distintas. Es que la quiero ver linda otra vez. La quiero dejar lista para empezar a sembrar lo nuevo y verlo crecer. 

Ordenar la huerta me hace ordenarme un poco a mi también. Debería ser al revés: ordenarme a mi misma para ordenar, después, lo de afuera. Pero ayuda empezar por ese pedazo de tierra que hay atrás de mi cocina. Y descubrir que a pesar del frío, y a pesar del resguardo, abajo, bien abajo, siempre hay Vida que quiere nacer.

¡Buena semana para todos!

Al fondo se ven las hojas de kale

Estas caléndulas las sembré hace varios meses, desde semilla.  Esta es la época del año que más les gusta.










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POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO
Porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

DETRÁS DEL LENTE

DETRÁS DEL LENTE
Todas las fotos que ven en mi blog las saco yo. Muchas las saqué con mi Cannon G10, máquina que amé y sigo amando, pero ¡ya llegó a su máximo de cliks! Me acompañó desde 2009 hasta el año pasado, que pidió un cambio. Viajó por Tailandia y por Chile; disfrutó de los mejores veranos en la playa en familia; fue testigo de nuestros miles de kilómetros en moto; nos acompañó bajando montañas de nieve; pudo ver cómo nuestra vida en el campo se fue transformando día a día; vio crecer a nuestros perros; retrató las primeras sonrisas de mis hijas. En 2015 pidió un cambio así que, por esas cosas que tiene el azar, Tere, mi íntima amiga, me vendió su Nikon 3500. Todavía no le tengo el aprecio que le tuve a la Cannon (siempre recomendaría esta máquina porque es semi profesional. Me sirvió mucho para vender fotos en las notas que me han publicado). Las demás fotos las saco (y saqué) con el Iphone 6.

ALGO DE MI

ALGO DE MI
Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con górilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 34 años y sigo usando All Stars.