Reír





En estos últimos días volví a entender que hay (casi) una sola cosa que hace falta para estar mejor. Reírse, reírse y reírse. Pero no hablo de reírse un poco. Hablo de reírse hasta que te duela la panza. O de reírse hasta que esas carcajadas  se transformen en silencio porque ni siquiera podés tomar aire para seguir riéndote. Y en el medio de ese silencio, que afloren lágrimas que también se ríen.

No es que no me ría ni me sonría en la diaria, pero a veces hace falta salirse un poco del rol de todos los días para reírse un poco más. Mirar desde afuera a la madre que educa, cuida, trabaja, cocina. A la mujer que intenta cuidar cada detalle para que todos estén bien. Y reírse de ella también. De esa seriedad innecesaria que acarrea "la adultez" y la responsabilidad de tener una familia. 

Me salí 4 días de todo eso y se me oxigenó todo el cuerpo. Tanto me reí que es imposible que no se haya limpiado lo de adentro. A la Vida gracias por contar con esas personas que con solo estar presentes hacen que todo pueda tomar forma de risa. 

¡Buen miércoles para todos! A la lluvia, un changüí, por favor. Al viento, su presencia, que a veces molesta, y hoy hace falta como nunca. Al sol, que no se apague. Y a la primavera, ¡que no se esconda! 





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POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO
Porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

DETRÁS DEL LENTE

DETRÁS DEL LENTE
Todas las fotos que ven en mi blog las saco yo. Muchas las saqué con mi Cannon G10, máquina que amé y sigo amando, pero ¡ya llegó a su máximo de cliks! Me acompañó desde 2009 hasta el año pasado, que pidió un cambio. Viajó por Tailandia y por Chile; disfrutó de los mejores veranos en la playa en familia; fue testigo de nuestros miles de kilómetros en moto; nos acompañó bajando montañas de nieve; pudo ver cómo nuestra vida en el campo se fue transformando día a día; vio crecer a nuestros perros; retrató las primeras sonrisas de mis hijas. En 2015 pidió un cambio así que, por esas cosas que tiene el azar, Tere, mi íntima amiga, me vendió su Nikon 3500. Todavía no le tengo el aprecio que le tuve a la Cannon (siempre recomendaría esta máquina porque es semi profesional. Me sirvió mucho para vender fotos en las notas que me han publicado). Las demás fotos las saco (y saqué) con el Iphone 6.

ALGO DE MI

ALGO DE MI
Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con górilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 34 años y sigo usando All Stars.