Momentos, no secretos



Día raro hoy. Jueves que parece lunes. Otoño que parece invierno. Mañana que parecía oscura, con una cabeza repleta de "cosas por solucionar" y la falsa ilusión de que por tenerlas merodeando por ahí, realmente se iban solucionar. Algunos temas se acomodaron, solos, y me cambió el humor. 


Los mocos están empezando a despedirse de este cuerpo, mis oídos escuchando un poquito mejor y mis ojos recibieron una imagen esperadísima en este día: ¡el libro ya casi, casi está fuera de imprenta! Iba estar hoy, pero se retrasó un poquito. Así que a seguir esperando un poquito más. La semana que viene ya van a tener lindas novedades y la posibilidad de empezar a reservarlo si quieren (solo hay 200 unidades en stock, en esta primera tirada).

Mientras tanto, para los que están más atentos y me leen en la versión Web del blog (fíjense que cuando lo ven desde el teléfono, que es bastante mala la versión de blogger para ese formato, abajo del todo tienen la opción de verlo en otra versión que es más linda y más clara a la vista),cambié el subtítulo de Tejiendo Historias. De "Secretos que merecen ser contados", pasé a llamarlo "Momentos que merecen ser contados. No contados de uno, dos y tres. Contados, de verdad.



Nada de lo que cuento acá es secreto. Y nunca lo fue. Son simples momentos que, gracias  a la posibilidad mágica de poder escribir, se transforman en pequeñas grandes historias que viajan a velocidad luz. Que acortan distancias entre cientos (o miles) de personas que el tiempo y las circunstancias hicieron que nos dejáramos de ver. 

En este último mes, reaparecieron en mi vida, viejas amistades, lectores ocultos, compañeros de antiguos trabajos. Aparecieron personas que me veían sin que yo lo supiera. Que me leían y me lo quisieron hacer saber. Me cuestionaron, me preguntaron y me compartieron sus propias historias de todos los días. Me dijeron que puse en palabras lo que ellos no sabían decir. Me mostraron que empezaron a cocinar, a trabajar en la huerta, y a intentar "hacer piso" para lograr aquietar tanta ansiedad. Me dijeron que digo verdades (que no son mías).  Que "las más bellas, regalan aún más belleza, y las duras, parecieran ser no tan difíciles".

Esta foto siempre me encantó. No me olvido más de este atardecer en 2011, en Quemchi, un pueblito perdido en medio de la isla de Chiloé. El que camina adelante es Nico, buscando un lugar para dormir después de cientos de kilómetros recorridos juntos en moto. Otro Momento que ya les iré compartiendo. 

Por eso decidí cambiar Secretos por Momentos. Porque nada de lo que cuento acá es oculto.Y nunca debería serlo.

¡Bueno jueves que parece lunes!







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POR QUÉ ESCRIBO

POR QUÉ ESCRIBO
Porque hace bien al Alma. Porque sana. Porque me ayuda a no olvidar. Porque me ayuda a recordar. Porque a veces la gente no encuentra el orden exacto de las palabras y yo sí. Porque no siempre sé decir en voz alta. Porque me deja volar un rato y salirme del día a día. Porque algún día mis hijas van a aprender a leer. Y otro día, a escribir. Y van a ser ellas las voces detrás de este teclado y los ojos que van a mirar lo que yo algún día vi.

DETRÁS DEL LENTE

DETRÁS DEL LENTE
Todas las fotos que ven en mi blog las saco yo. Muchas las saqué con mi Cannon G10, máquina que amé y sigo amando, pero ¡ya llegó a su máximo de cliks! Me acompañó desde 2009 hasta el año pasado, que pidió un cambio. Viajó por Tailandia y por Chile; disfrutó de los mejores veranos en la playa en familia; fue testigo de nuestros miles de kilómetros en moto; nos acompañó bajando montañas de nieve; pudo ver cómo nuestra vida en el campo se fue transformando día a día; vio crecer a nuestros perros; retrató las primeras sonrisas de mis hijas. En 2015 pidió un cambio así que, por esas cosas que tiene el azar, Tere, mi íntima amiga, me vendió su Nikon 3500. Todavía no le tengo el aprecio que le tuve a la Cannon (siempre recomendaría esta máquina porque es semi profesional. Me sirvió mucho para vender fotos en las notas que me han publicado). Las demás fotos las saco (y saqué) con el Iphone 6.

ALGO DE MI

ALGO DE MI
Soy una mezcla de todo. Fui charlista de cenáculos, atleta federada, secretaria ejecutiva. Recorrí más de 5.000 kilómetros en moto por el mundo y saqué cientos de fotos desde el asiento de atrás. Caminé con górilas en Ruanda y fui pasante en Para Tí. Viví algunos días en el monte formoseño y otros tanto, en la clínica La Prairie. Soy periodista de profesión, y comunicadora, de vocación. Leí la saga completa de Harry Potter y nunca entendí a Cortázar. Tengo una huerta en mi casa y me gusta cocinar. Soy amiga, esposa, hija, hermana y madre dos niñas que me dieron vuelta el mundo. Tengo 34 años y sigo usando All Stars.